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La Excelencia como Brecha

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24 Junio 2013

Diversas reacciones gatilló la cuarta generación de directrices G4 de GRI, luego de su lanzamiento oficial ante más de 1.500 asistentes, en Amsterdam, Holanda.

El liderazgo para las empresas que reportan su sustentabilidad sólo estará reservado para aquellos que superen las nuevas exigencias de G4, la nueva directriz de GRI. Carente de grados de cumplimiento como la versión anterior, su aplicación al “todo o nada” generará una brecha entre las compañías capaces de jugar en las grandes ligas de la sustentabilidad y aquellas sin la gestión requerida para dar ese salto.

Ciertamente, G4 puede convertirse en una tremenda oportunidad para las empresas que asuman el desafío. Reportar bajo esta nueva pauta es una invitación a profundizar en la estrategia, en la gobernabilidad, en los ámbitos éticos y de integridad del negocio para la sustentabilidad de las organizaciones.

Primero, GRI ha sido consistente y exitoso en su propósito de insertar la sustentabilidad en el corazón del negocio, siendo G4 el final feliz en esa búsqueda de empresas modelo. En su elaboración hubo mentes brillantes, enormes esfuerzos humanos y técnicos, además de una ambiciosa agenda orientada a la excelencia. Su resultado no admite dobles lecturas: ya no basta con reportar lo que se pueda, ahora hay que cumplir sí o sí con los parámetros.

Segundo, esta exigencia que roza la perfección se contrastará con la realidad imperfecta de las empresas. Con la experiencia de años dedicados a elaborar reportes con directrices GRI, es legítimo para mí creer que esta pauta frustrará a muchas compañías, ante lo que les parecerá una camisa de once varas.

Tercero, reportar se hará más complejo en la medida que una organización tenga varias operaciones. Aunque G4 podría funcionar bastante bien para reportar una sola operación, específicamente cuando se trata de identificar la cadena de valor y la extensión de la materialidad e impactos en ella, ¿qué pasará con empresas que consolidan operaciones de diferentes industrias? ¿Habrá que reportar en base a cuatro o cinco cadenas de valor? ¿Qué ocurre con las empresas mineras para las cuales aplican todos los aspectos de GRI y los de su respectivo Suplemento?

 

¿Cómo podrán ellos definir qué temas son materiales cuando todos parecen serlo? ¿No atenta esto contra la materialidad propiamente tal y la reducción de la extensión de los reportes que busca GRI con tanto ahínco?

Tampoco se pueden esperar procesos más sencillos si se considera que las organizaciones deberán verificar cada uno de los indicadores materiales reportados. Además, varias empresas perderán el trabajo realizado para alinearse con la norma ISO 26.000, como estaba determinado hasta las directrices G3.1., ya que G4 excluyó ese estándar e incorporó los principios de la OECD.

Ciertamente, G4 puede convertirse en una tremenda oportunidad para las empresas que asuman el desafío. Reportar bajo esta nueva pauta es una invitación a profundizar en la estrategia, en la gobernabilidad, en los ámbitos éticos y de integridad del negocio para la sustentabilidad de las organizaciones. GRI busca reportes que dejen de ser un fin en sí mismos, para convertirse en un medio que comunique valiosamente el compromiso con la sustentabilidad de cada organización.